En la micro me sentía ansiosa, demasiado, me puse a revisar mentalmente si todo estaba correcto, el problema era que no tenía idea que era lo correcto. No sabía bien qué estaba haciendo, ni que pasaría, pero me dije: “Voy y lo descubro allá”
Cuando ya estaba cerca, lo llamé y le dije que nos viéramos en la esquina de su departamento y él me dijo que lo llamará cuando estuviera ahí en la esquina. Fue muy gracioso porque cuando llegué no tenía idea qué hacer, lo llamé para avisarle que estaba ahí y me dijo que iba al tiro.
Noté que ya no había tanto sol, así que me tiré las gafas hacía atrás, no las guarde, porque aunque suene estúpido, me sentía tan genial con esas gafas, intenté no mirar hacía su departamento, porque mi cabeza me decía que no debía parecer una desesperada que estaba esperándolo como obsesiva (aunque quizás esa era la verdad), me puse a mirar el cielo, la luna que sale cuando aun es de día y sonreía, porque así una se ve más bonita.
Sentí algo cerca y me di vuelta, tipo las películas, casi como si lo hubiera encontrado por error y no prque lo habíamos planeado. Nos saludamos y me abrazó.
No lo abrazaba hace medio año, aproximadamente, me sentí tan bien, tan en el cielo, juro que estaba volviéndome loca, porque era solo un abrazo y casi quería, y espero no piensen mal, tirarme en sima de él y darle un beso.
Pero me quedé con las ganas.
Subimos a su departamento y nos pusimos a hablar, como siempre, como amigos, estaba hablando por el computador con nada más y nada menos que mi amiga y su ex.
R: Es raro, hablar con ella así como si nada.
M: ¿No habían hablado antes?
R: Si, pero nunca así como hablando tonteras y cosas así.
Nos reímos un poco de la situación, mientras yo pensaba en mis adentros en qué pensaría Romeo si supiera que su ex quiere juntarnos.
R: ¿Sabes? Es que desde la U me pasé por los pubs y están llenos de viejos curados. Y bueno a mí me encantan esos ambientes, pero yo no pienso llevar a una mujer a un lugar así.
Sam también pensó que eso fue “demasiado” conveniente.
M: Entonces, ¿Por qué no nos quedamos aquí? Compramos algo y tomamos acá.
R: Si, ya voy a ir a comprar, y de ahí te voy a dejar al departamento. Por mientras puedes usar el computador o lo que quieras.
¡Santa Virgen de la Papaya Americana! Acaba de decir que me iba a ir a dejar a mi departamento, mientras yo le había dicho a [EX DE ROMEO] que me quedaría a alojar. Tomé aire y me dije que ya solucionaría eso, tenía más cosas en que pensar, además que me conecté a Internet para decirle a tres personas sobre esta situación, simplemente poniéndole una oración:
“adivina en dónde estoy”
Hable un poquito con la gente y al escuchar el ruido de la puerta del departamento, me despedí apresuradamente y cerré todo, asegurándome de que el historial no quedara guardado.
Romeo llegó con dos botellas y dos vasos. Le pasé la silla del computador y le pedí permiso para tirarme en su cama, quitarme los zapatos y exigirle cerveza. Obviamente me dio permiso para las tres cosas.
Hablamos muchísimo, de todo, nada de contacto físico, yo en su cama, el en la silla. Es que tiene la capacidad de dejarme intrigada, porque no deja claro que hay algo, pero tampoco deja claro de que no hay algo, simplemente conversamos, reímos, escuchamos música y obviamente tomamos cerveza.
De repente me llegó un alcachofazo.
M: Romeo – estaba sentada a lo indio mirando la pared – se me olvido el pan.
“Se me olvido el pan”, pensarán que es una frase estúpida y sin sentido, pero no, tiene muchísimo sentido y significa que no comí bien antes de tomar, lo cual, como pueden deducir, significa que el alcohol me afecta mucho más de lo que generalmente me afecta.
No estaba curada, nunca he estado en un estado de no tener conciencia de lo que hago, nunca he olvidado lo que he hecho, nunca en mi vida he vomitado por estar etílicamente indispuesta, pero si he estado “happy”, bien happy.
No le hice caso a mi comentario sobre él pan, Romeo tampoco, seguimos hablando como si nada y eligiendo música de los “chorrocientos” Gb que tenía en su computador.
M:Romeo, creo que estoy mareada.
R: Lo noté, creo que yo también un poco.
Aunque su “un poco” me consta que era casi nada.
Seguimos tomando, hasta que pasaron las once de la noche.
R: Michelle, creo que es hora de que te vaya a dejar.
No tenía ni idea que iba a hacer ¿No le había dicho a su ex que me iba a quedar? Si, eso le había dicho, ahora qué iba a hacer, no tenía idea.
M: Un ratito más.
Y así lo convencí de que nos quedáramos un ratito más, mientras no tenía ni idea de que iba a hacer luego.
CANCIÓN: SITTING, WISHING, WAITING - JACK JOHNSON
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NOTA:
ESTE MES NO HABRÁ RECAPITULACIÓN DE MES PORQUE ESTE 30 DE NOVIEMBRE ESTARÉ RINDIENDO LA PRUEBA DE SELECCIÓN UNIVERSITARIA Y PREOCUPANDOME DE LA PRUEBA DEL 1 DE DICIEMBRE. LAMENTO MUCHO LA SITUACIÓN, YA QUE ESTE MES DE OCTUBRE ERA UN MES QUE MERECIA UNA GRAN RECAPITULACIÓN







